La salvación del hombre

Hoy quiero agradecer a Dios🙌 por su plan perfecto de salvación, el cual permite la redención del hombre. En la doctrina anterior tocamos “La caída del hombre”, hoy toca la doctrina: La salvación del hombre 😇.

¿Qué es la salvación?

El término salvación puede definirse como la acción de librar de la muerte, mantener con vida, sanar o salvar. Bajo la totalidad de la revelación Bíblica entendemos la Salvación como el acto mediante el cual Dios limpia todos los pecados del hombre para declararlo justo, adoptarlo como su hijo y santificarlo.

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Tres (3) aspectos para entender la salvación

1.- LA JUSTIFICACIÓN

  • Naturaleza de la justificación

La justificación es un término “judicial” que significa absolver, declarar justo o pronunciar sentencia de aceptación. Esencialmente es absolución divina, es decir, la declaración de justicia de parte de Dios a favor del hombre, derivada de un acto de gracia divina, por medio del cual Dios perdona todos los pecados del hombre y le confiere su justicia en virtud del sacrificio de Cristo efectuado en el Calvario (Rom 3:24; 5:1,9 1Cor: 6:11).

  • Necesidad de la justificación:

Para que el hombre pueda ser salvo debe ser justificado primero delante de Dios. Cada hombre, según lo revela la Palabra, es un pecador y está condenado al juicio eterno, es decir, que en su condición original el hombre no califica para ser salvo. De allí se deriva la necesidad de que sea absuelto de toda culpa, perdonados todos sus pecados y declarado justo delante de Dios.

  • La fuente de la justificación:

El hombre no puede ganarse ni hacerse merecedor de la justificación, por lo cual, Dios sale en busca de él para dársela sólo por su gracia; la gracia es, en este caso, el amor de Dios hacia el hombre (Tito 3:7).

“LA JUSTIFICACIÓN ES INDULTO DIVINO”

  • La base de la justificación:

Es una realidad inobjetable el hecho de que la ley ni ninguna otra alternativa puede justificar al hombre. Dios, a pesar de su amor y gran misericordia, no podía omitir el pecado del ser humano y seguir adelante con su relación; su justicia demandaba un castigo implacable para aquel que se había revelado contra sus leyes y su suprema santidad.

A través de su perfecta sabiduría Dios resuelve el problema con el sacrificio de Cristo, ya que este sacrificio es la máxima demostración de amor (Jn. 3:16), a la vez que es un acto que cumple con los requerimientos de la justicia de Dios (Rom:4:25; 5:16, 18; 1o Cor. 1:30). De esta forma, la base fundamental y única de la justificación es el sacrificio propiciatorio del Señor Jesucristo y es en virtud de los méritos logrados por él en la cruz que el hombre es librado de todos sus pecados y declarado justo, es decir, es una justicia derramada en el hombre y de ninguna manera ganada por este. El sacrificio de Cristo es llamado causa eficiente de la justificación, porque ella se deriva directamente de él.

  • El medio de la justificación:

El sacrificio de Cristo es base suficiente para salvar a todos los hombres, pero no todos ellos son salvos en la realidad. Esto es así, porque Dios escogió el medio de la fe para que las personas hicieran efectivo lo que ha sido dado en la cruz. En este caso, la fe funciona como causa instrumental de la justificación, lo que significa, que es el instrumento a través del cual se recibe la justificación. En ninguna manera la fe es un mérito humano, sino que es la mano extendida para recibir la dádiva de Dios y así el mérito total está en el dador, el cual es Dios. Más aun, esta fe, es producida o impulsada por el Espíritu Santo (Rom. 5:1; Gal. 2:16; 3:24).

La fe que sirve como medio de la justificación no es una mera fe intelectual, ni la fe que se usa para recibir un milagro, es una confianza plena y total de que Jesucristo puede salvar nuestras vidas del pecado.

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2.- LA REGENERACIÓN

  • Naturaleza de la regeneración

Para estudiar la naturaleza de la regeneración se usan las siguientes palabras del nuevo Testamento:

  • Un nacimiento:

La regeneración es un nacimiento espiritual. El espíritu muerto del hombre, al ser tocado por el Espíritu Santo, viene a una nueva vida y es declarado hijo de Dios. Este nacimiento es condición necesaria para entrar al cielo, así lo determinó el señor Jesucristo en su conversación con Nicodemo (Jn. 3:1-15; Stg 1:18; 1Ped. 1.3; Gal3:26;4:5-6; Rom. 8:15; Jn 1:12).

  • Una limpieza:

La regeneración es literalmente un baño. El pecador viene sucio delante de Dios y este le lava sus pecados y sus culpas (Tito 3:5; Ap. 1:5). Este acto es simbolizado por el bautismo en agua (Hech. 22:16).

  • Una creación:

El Creador que hizo al hombre en el principio, también ahora crea de nuevo al hombre que se acerca a él, formando en él un carácter nuevo y una vida nueva; por tal motivo, al convertido se le llama nueva criatura (2Cor. 5:17), es decir, un hombre completamente nuevo (Ef. 2:20; 4:24; Gal. 6:15).

  • Una resurrección:

El hombre sin Cristo se encuentra muerto en delitos y pecados, por lo cual, Dios a través del acto de la regeneración le resucita dándole vida a su espíritu, de allí que puede entrar en una relación directa con Dios y puede disfrutar de todas las bendiciones espirituales de la nueva vida. Este acto es simbolizado con el bautismo (Rom. 6:4-5; Col. 2:12; 3:1; Ef. 2:5-6).

2.1.- Los efectos de la regeneración:

La regeneración es un acto que trae muchos beneficios sobre la vida del creyente; mencionaremos los siguientes aspectos:

  • Relativos a posición:

La regeneración trae consigo un cambio posicional en el individuo que decide entregar su vida al Señor, es adoptado como hijo de Dios, dejando su posición de hijo de maldad. El título de hijo de Dios le hace acreedor de todos los privilegios de un hijo de Dios, en este sentido, la regeneración implica un cambio interno que convierte a la persona en hijo de Dios, pero también implica el conferimiento de las bendiciones de esta distinción.

  • Relativos a lo espiritual:

La regeneración implica unión espiritual con Dios y con Cristo a través • del Espíritu Santo, lo que conlleva la habitación divina (2Cor. 6:16-18; Gal. 4:5-6; 2:20; 1 Jn 3:24; 4:13). Esta unión trae como beneficio una nueva vida y un nuevo carácter descrito de varias maneras: novedad de vida (Rom 6:4), un nuevo corazón (Ez. 36:26), un nuevo espíritu (Ez. 11:19) y un nuevo hombre (Ef. 4:24).

  • Relativos a lo práctico:

La regeneración es un acto interno, pero que se evidencia a través de acciones externas, es por ello que el creyente luego de ser regenerado debe mostrar en su vida ciertas acciones prácticas que sean coherentes con su cambio espiritual. Tales acciones son las siguientes: aborrecimiento al pecado (1Jn. 3:9; 5:18), obras justas (1Jn. 2:29), amor fraternal (1Jn4:7) y victoria sobre el mundo (1Jn. 5:4).

El tercer aspecto es parte de la próxima doctrina, por tal motivo, dejaremos para explicarla en el próximo artículo. Así que no dejes de leer el blog, jeje 😊.

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Un comentario en “La salvación del hombre

  1. Pingback: La Santificación del hombre – Turiales Bíblicos

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